viernes, 1 de agosto de 2014

Palabras vacías...

Lo gracioso de herir a los demás es que se tiende a herir a la gente.
Lo gracioso de las mentiras es que son simplemente mentiras.
Lo gracioso de las promesas es que muy pocas viven más de suspiro.
Lo gracioso de la felicidad es que nadie nos da pistas para poder alcanzarla.
Lo gracioso de la amistad es que muchas veces prevalece el interés.
Lo gracioso de la autoestima es que los demás intenten construirnos.
Lo gracioso de los corazones es que tienden a romperse fácilmente.
Lo gracioso de dar tiempo para curarse es que ya estoy bien.
Lo gracioso de escuchar es que no quiero escucharte.
Lo gracioso de hablar es que tus palabras ya cansan.
Lo gracioso de ver es no deber hablar.
Lo gracioso de sentir es que somos ciegos.

Tu voz se me clavaba como un cuchillo. Solías hacerme sentir mal con cada nota de voz que salía de tu garganta. Intentaste destrozar mi orgullo y vender tu alma al diablo para desplazar la poca esencia que quedaba de mí, pero no lo conseguirás esta vez. A partir de ahora puedes ir con la cabeza muy alta y, adelante, di las cosas que tengas que decir. Sabes que solo me estás diciendo palabras vacías. Palabras vacías en mi camino.

Me he dado cuenta de que esta vida puede ser muy cruel, pero la única afirmación que necesito es la mía. La parte más dura de esta historia no puede verse ni escucharse. La parte más dura no se encuentra ni en la primera ni en las últimas páginas del viejo diario. Mi viaje verdaderamente comenzará cuando empiece a quererme a mí mismo.

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