lunes, 1 de octubre de 2012

Amanecer...


Eres la bella luz que rompe el día,
los suspiros llevaderos de mi alegría,
el mágico perfume de mis fantasías,
la brisa blanca que vuela con mi valentía.

Vienes entre mágicos destellos matinales,
entre poemas rotos y colosales.
Te vas entre luces oscuras y temblorosas,
dejas poemas bellos y también prosa.

Luces el alba de mis dulces mañanas,
haces que toquen solas las campanas
sinfonías musicales que me hechizan
y a mis sentidos nerviosos hipnotizan.

Las flores de mi jardín lucen bellas,
es tu polvo de hada el que vuela,
y refleja sentimientos en ellas,
la magia que desprenden es mi condena.

La noche acecha entre nubes negras,
este es mi castigo por los poemas,
tener que esperar más de doce horas,
para ver de nuevo a la luz crepuscular, 
alba de destellos que rebosan mi felicidad.

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