lunes, 1 de octubre de 2012

Nubes...


Veo la espuma del mar aéreo y celestial
que arriba está con sus deseos esparcidos,
nieve blanca detrás de árboles escondidos,
melodías pasajeras del viento intraquilo.

Un hechizo encantado lo hizo llorar,
desde mi ventana se apreciaban sus lágrimas bajar.
¿Quién pudo traer tanta espuma de tan alto lugar?

El desierto blanco está turbio y frío,
en las arterias está lloviendo;
por las venas pasa un incendio corriendo.
Las arenas se hallan en un desafío:
morir despiertas o dormir muertas.

La nube yace triste bajo mi lecho,
¿es hoy otro día de lluvia molesto?
Mis ojos palpitan y derraman inseguridad,
podré buscar respuesta en otro cielo, ¿verdad?

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