domingo, 19 de agosto de 2012

Recuerdos de un poeta muerto...

Rebusco entre las letras olvidadas de mi diario
y entre las memorias rotas del calendario.
Observo la luna envidiosa 
que compite contra esta chica tan hermosa.
Porque tú, maestra, me has enseñado
que con dulces palabras todo puede ser remediado
aunque deben ser sinceras 
para demostrar de verdad lo que quieras.
También me mostraste el sabio camino 
donde debo entender que es duro el olvido
pero merece la pena olvidar
y la alegría siempre contemplar.
Agradezco haberte conocido
porque en parte has arrancado oscuras cadenas 
con las que me ataba el destino.
Encuentro tu bondad en cada verso que escribo,
siento tu fidelidad en tus reproches sin castigos,
veo la luz del día siendo tu testigo,
amanecer con tus sonrisas para un gran amigo
es lo que me hace saber que gente como él siempre te han tenido.
Eres el orgullo del ser humano
aunque la genética no me ha permitido tenerte como hermano.
Eres la suerte de las diosas
y la melancolía de las musas odiosas.
Por eso María Moreno,
escribo algunos versos con los que digo todo lo que te quiero. 

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