lunes, 20 de agosto de 2012

Recuerdos de un poeta muerto... 2ª Parte...

Mis pensamientos navegan en un navío de emociones
que despierta en mis lágrimas millones de sensaciones.
Les hago coger un rumbo diferente
aunque acaban muertos por la corriente.
Maldigo los sietes mares que surco
porque son los que me ahogan en este mundo.
Sitúo mi mirada al horizonte esperando una llamada
de lo inesperado, del deseo, pero que no se quede en nada.
Leo las cartas del ancestro 
para recordar cómo estábamos antes de esto.
No es un enfado ni un enojo lo que separa nuestras almas,
es un aroma de olvido que nos hace arder en llamas.
Porque somos dos flechas de fuego unidas
talladas para no separarse jamás en la vida.
Y cuando llegue el invierno y la luna
tendremos tiempo de reposarnos en la cuna,
saber qué todavía somos niños inocentes
con nuestros juegos de adolescentes.
Aunque te echo mucho de menos,
empiezo a pensar que ya no te quiero.
Es una mentira que me ata al sufrir
y no pienso escapar de ella hasta todo descubrir.
Estamos en el centro de una tormenta,
la lluvia nos azota con violencia,
las nubes lloran lágrimas de grandeza
y nuestros cuerpos se hunden con total delicadeza.
Ahora nos toca bucear en este océano perdido
durante el tiempo que se nos haya puesto el castigo.
Es el momento de perdonar y olvidar 
estoy seguro que no voy a volver a mentir diciendo que no te quiero jamás.

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