lunes, 20 de agosto de 2012

Clasificando al mundo...

¡Buenos días mundo! Bueno, eso depende de donde te sitúes ahora mismo. No es lo mismo para un español que para un americano ni para los ingleses o canarios que llevan una hora menos. Estamos locos.

Hace unos días me encontré a mi prima, es la persona más cotilla que conozco. Va llevando chismes de aquí para allá y si puede exagerar algo, ¿por qué no? Si al fin y al cabo se va a liar de todas formas. Después está su madre que es la persona más hipocondríaca en el planeta azul. Escucha por el pueblo que un virus va atacando a la población y ella ya está preparada con su caja de pastillas para tomar su dosis. Es un caso perdido, cuando le diagnosticaron una enfermedad a su perro, la padecieron juntos. Y ahora está mi tío, el cerrado del barrio. El pobre diccionario debe estar harto de tantas puñaladas que le da cuando abre la boca. Encima está todo el día gritando, incluso cuando está hablando por teléfono, le parece que es que no va a llegar la señal o algo por el estilo. Encontramos al típico viejecito sentado en el banco, ¿machista? Que va pero en su casa se hace lo que él mande porque le sale de los ... sí, de ahí y en efecto, las mujeres no pueden mandar en "su casa". Llegando a cualquier plaza ves a una pandilla con una botella de alcohol gritando y son muy guays, claro que sí. Te invitan a un cigarrillo si eso también. Sus conversaciones se basan en insultarse los unos a los otros "porkeeh les saleeh der coñiooh". Que vida más divertida es la que llevan los "nerds", no es porque estudien todo el día sino porque se han vuelto albinos de no ver la luz del sol. Estoy en una tienda pero me ataca un grupo de hipsters con colgantes y pulseras de "Bieber", es peor que ver una película de miedo o doblarse el dedo a lo MrCorn. Mi amigo se podría clasificar como "ignorante". Después de haberle escrito un mensaje XL para que vea lo que lo aprecias te escribe: "que largo paso de leer". ¿Hola? ¿Hola? ¿Hola? Te mira y sonríe. ¿Para qué contestar? Entiendo que las personas se clasifican en tres grupos todas: "los pasotas", puedes tener preparado un revólver que de todas formas no te van a contestar ni expresar mucho sus sentimientos. También están los "normales" que son los que llevan el mundo, ni se matan hablando ni te dejan con mal sabor de boca. Y para finalizar tenemos a los "súper habladores" que son capaces de explicarte una cosa que no tiene mucho qué decir en seis o siete folos con tamaño de letra "0,00000001" y para decir que te quieren expresa una parrafada que no sabes por donde pillarla. El hermano de mi abuela es narcisista, no se ha caído a un lago todavía pero tampoco sabe que necesita plancharse la cara de arrugas antes de salir a la calle. Su mujer es ninfómana y no suele salir a la calle, su marido narcisista le regaló un vibrador porque la edad ya no hacía que se levantasen las cosas. Mi abuela, ir a la casa de mi abuela los domingos significa ir sin desayunar y no cenar. ¿Quieres más? Pregunta. Aunque digas qué no siempre tiene preparado un plato más para que lo comas. Mi hermano es culturista, grita a veces diciendo que se llama "wido" aunque creo que padece un trastorno mental. Tengo una amiga que está loquísima, me hace reír sólo con verla. Cree que puede volar como los pájaros, por eso se lanzó desde la ventana. Ahora está en el hospital. Me encantan los "pastas" esos que llevan una gafas que las deben sujetar con tramoyas del teatro y algunos cuando se hacen las dilatas parece que llevan ruedas de camiones colgadas en las orejas. Por desgracia no tengo un tío ni un familiar rico de esos que te da un billete de 500€ para salir a comprar chicles. Hay una chica que es karateka, cuando intento quitarle una avispa de su lado me da un golpe por un acto reflejo clavando su aguijón en mi mano, muchas gracias. Hay un chaval que es melómano y tiene la oreja perforada de incrustarse los cascos hacia dentro. No sabe que existen los "Beats".  Mi madre antes estaba enganchada a la televisión. Se sentaba a ver las novelas y cuando cenábamos ese era el tema de conversación. Mariano y Cristina están juntos. ¿Y a mí que me importa? Mi padre sigue siendo adicto al trabajo. Pero aún así tiene ocho horas libres. ¿¡Qué bien no!? No es tan bueno porque esas horas son las que usa para dormir. En fin, conozco a mucha más gente pero prefiero que los conozcáis en otra edición de mi mundo ficticio en "Clasificando al mundo...." 

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